viernes, 29 de agosto de 2014

Marino chileno reconoce su homosexualidad y marca hito

El marino chileno Mauricio Ruiz, de 24 años, declaró ayer públicamente que es homosexual y se convirtió en el primer miembro en activo de las Fuerzas Armadas en hacer un reconocimiento de este tipo.

Ruiz convocó una conferencia de prensa en la sede del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) en Santiago para realizar este simbólico anuncio, con el que espera normalizar la situación de las minorías sexuales en las Fuerzas Armadas chilenas.

"Lo que busco con hablar públicamente de mi homosexualidad es que la Armada sea más normal. En la Armada tenemos heterosexuales, lesbianas y homosexuales y con este paso espero que eso deje de importar, pues mientras no se hable seguirá estando oculto”, dijo el marino.

"Lo único que debe importar es nuestro amor y servicio por la patria. Espero ser un aporte para otros gays, lesbianas y transexuales para que puedan entrar a las Fuerzas Armadas”, añadió Ruiz, que trabaja en el área de operaciones de la Armada en la ciudad de Valparaíso.

Vestido de civil y acompañado por su pareja, el marino reconoció que no fue nada fácil dar el paso de reconocer en público su condición sexual, aunque ha sido algo "agradable” que le ha beneficiado a nivel personal y laboral, señala la agencia EFE.

En ese sentido, aseguró que no se siente discriminado por sus compañeros de la Armada y que su homosexualidad no le ha granjeado "grandes incidentes ni inconvenientes”.

También tuvo palabras de elogio hacia los altos mandos de la Armada, que "han sido súper accesibles” y le dieron la autorización para hacer este reconocimiento en público, aunque, eso sí, le pidieron que no vistiera el uniforme de la institución, sostuvo Mauricio Ruiz.

Cansado de ocultarse
El marino consideró que "no tiene sentido ser homosexual y estar escondido” y señaló que decidió a hablar públicamente del tema porque estaba cansado de ocultar cosas de su vida personal, destaca El Mundo.

"Me aburrió un poco estar escondiendo algunas cosas de mi vida personal. A mí me gustaría asistir a la fiesta de mi repartición con mi pareja, como lo hace todo el mundo”, declaró.

Mauricio Ruiz ingresó a la Armada en 2012 después de realizar el servicio militar y cursar estudios en la Escuela de Grumetes y en la Academia Politécnica Naval de la Armada Chilena.

En la sede del Movilh estuvo acompañado por dirigentes de esa entidad, el diputado socialista Marcelo Schilling y representantes de las embajadas de Finlandia y la Unión Europea, aunque no estuvo presente ningún oficial de la Armada.

Rolando Jiménez, director del área de derechos humanos del Movilh, destacó que el reconocimiento de la homosexualidad del marino se realizó con el beneplácito de la Armada.

El mundo también es color arco iris
EEUU La Corte Suprema suspendió el miércoles la posibilidad de celebrar matrimonios gays en Virginia, una decisión inmediatamente criticada por una organización de defensa de los homosexuales.
Ecuador Los homosexuales podrán inscribir sus "uniones de hecho” en el documento de identidad, lo que fue tildado de gran paso por dirigentes gay ecuatorianos que aún reclaman la aprobación de sus matrimonios.
Colombia Una pareja de lesbianas lucha para que el Estado reconozca su unión y les permita adoptar a los hijos de una de ellas.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Dos lesbianas luchan en Colombia por adopción de hijos



Ana y Verónica se conocieron en el colegio, se enamoraron y hace casi 10 años se registraron como pareja en Alemania; ahora luchan en su Colombia natal para que el Estado reconozca su unión y les permita adoptar a los hijos de una de ellas.

"No necesitamos permiso de nadie para ser una familia, pero queremos tener ese papel", dijo a la AFP Ana Leiderman, quien espera que la Corte Constitucional de Colombia se pronuncie este jueves para que sus dos hijos, producto de una inseminación artificial, consten también como hijos de su pareja, Verónica Botero, con quien los crió.

Leiderman solicitó al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) que Botero pudiera adoptar a sus hijos. Ante la negativa de esa entidad a procesar su solicitud, acudió a un juzgado de Medellín, donde reside, y después a un tribunal superior del departamento de Antioquia, dos instancias que le concedieron el derecho.

Sin embargo, la decisión fue apelada por el ICBF y pasada a la Corte Constitucional, el tribunal garante de la Carta Magna en Colombia, a pedido de la Procuraduría General, el ente autónomo de control de la función pública.

"Es un tema que afecta muchas cosas, por ejemplo ambas podríamos tomar decisiones sobre su educación y también en asuntos de salud de los niños", explicó Leiderman.

La Corte Constitucional reconoció en 2007 la unión de hecho entre parejas homosexuales y concedió derechos de afiliación al sistema de salud a los cónyuges. El año siguiente garantizó el derecho a pensión para las parejas del mismo sexo y en 2009 determinó que también tenían derechos patrimoniales.

El Defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, abogó días atrás por el derecho de parejas homosexuales a adoptar."Hay familias que tienen las comodidades de adoptar niños que se encuentran en difícil situación. ¿Cómo prohibirle a unas personas con una inclinación sexual diferente que puedan darle educación y dedicación a esos niños?", dijo en un comunicado.

Obligada a ser madre soltera

"Ser mamá soltera es muy duro y a mí me están obligando a serlo", afirmó Leiderman, madre biológica de Raquel, de seis años, y Ari, de cuatro.

Para el experto en derecho de la Universidad EAFTI Leonardo García Jaramillo, en Colombia se ha avanzado en el reconocimiento de las parejas homosexuales, pero este proceso ha sido en el ámbito de la justicia, mientras que en otros países de Latinoamérica se ha dado en el Congreso.

"En este caso además son los hijos biológicos de un miembro de la pareja, no es alguien que vino de fuera para que le entregaran a los niños", dijo a la AFP.

En junio de 2013, la Corte Constitucional dejó en firme la adopción de dos hermanos por un estadounidense declarado homosexual, en un fallo que no tiene apelación y que es el primero de este tipo que favorece a una persona de esa condición sexual.

El gobierno se ha pronunciado en ese sentido en los últimos días. El ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, dijo que está de acuerdo con que a las parejas del mismo sexo se les permita adoptar niños. Y el ministerio de Salud descartó que hubiera riesgos para el bienestar de los menores criados por parejas gay.

"La orientación sexual de los padres es, en general, indiferente para el desarrollo cognitivo y social de los menores", indicó esa secretaría de Estado en un informe enviado a la Corte Constitucional.

Sin embargo, según Sandra Marcela Rojas, una lesbiana vinculada a Colombia Diversa, una ONG que lucha por los derechos de los homosexuales, las parejas del mismo sexo enfrentan muchas trabas en Colombia, un país al que califica de "profundamente religioso".

"Hay imaginarios colectivos de que si se otorga este derecho (de adoptar), el ICBF va a tener una fila de travestis al otro día pidiendo que les den un niño, como si eso fuera malo", afirmó.

Por primera vez en Chile, un militar revela que es gay



Por primera vez en Chile, un país conservador, un miembro de las Fuerzas Armadas reveló públicamente su homosexualidad este miércoles: "No hay nada mejor que ser uno mismo", aseguró Mauricio Ruiz en rueda de prensa.

Ruiz, oficial de la Marina chilena, decidió hablar con sus superiores sobre su homosexualidad "por respeto hacia (sí) mismo", para no tener que llevar una doble vida ni ocultar quién es. Las mismas razones por las que este miércoles habló ante una sala repleta de prensa.

Ruiz se convierte así en la primera persona en Chile en "salir del armario" en una institución tradicional como las Fuerzas Armadas, en la que se han vivido episodios de discriminación con anterioridad.

"Para mí es muy importante dar este paso, porque estar reprimido es no aceptar lo que soy y eso me hace infeliz", señaló.

"Me he dado cuenta que muchos uniformados no apoyan a la homosexualidad no porque estén en contra, sino porque el grupo social como conjunto decidió que la homosexualidad es un problema y se decidió alejarla", apunta.

El anuncio fue destacado por las organizaciones de defensa de derechos de homosexuales de Chile, uno de los últimos en aprobar el divorcio -tan sólo en 2004-, que sigue discutiendo una ley de uniones civiles que los ampare, y que se ha visto conmocionado por episodios de brutal discriminación.

La violenta muerte de un joven gay, Daniel Zamudio, a manos de un grupo de supuestos neonazis, empujó a la aprobación en 2012 de una Ley Antidiscriminación que sanciona los actos arbitrarios motivados por orientación sexual, raza o condición social.

Para Ruiz "no ha sido muy fácil en lo personal dar este paso", pero se sorprendió de que no haya sido un hecho "tan criticado" como esperaba.

"Fue súper grato hablar con mis personas cercanas, me di cuenta que no sabía a qué tenía miedo", afirmó el oficial, quién también contó con el apoyo de su pareja, un poco reacia al principio porque temía sobre su seguridad, pero presente este miércoles en el acto.

Apoyo de la Armada

"Por respeto a mí mismo decidí informar a mi institución de mi condición sexual. Me siento contento porque ya no voy a tener que estar fingiendo nada, como hacía antes", dice el oficial, de 24 años, tímido y avasallado por la presión de las cámaras.

El soldado afirmó que tuvo complicaciones con personas en su ámbito profesional, pero rechazó especificar cuáles, e insistió en que reportó los problemas y sus superiores las atajaron.

Las Fuerzas Armadas se abrieron recientemente a trabajar con grupos de minorías sexuales para mejorar la inclusión en las distintas ramas, y autorizaron a Ruiz a dar su testimonio este miércoles.

"Espero que esto sea un aporte a la no discriminación en mi sociedad. Las personas que somos homosexuales no tenemos por qué estar escondidos, podemos ejercer cualquier profesión", afirmó.

"El tomó una decisión pionera, propia de aquellos valientes que dan el primer paso", señaló de su parte Oscar Rementeria, portavoz del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) chileno.

"Quería dar su testimonio para enviar un mensaje a sus pares en las Fuerzas Armadas, que son homosexuales pero que debido a la profunda homofobia cultural que hay en la institución castrense no podía llevar una vida plena", agregó Rementeria.

Una vida plena que para Mauricio Ruiz podría suponer acudir este año a la cena anual de la institución con su pareja, algo que afirma estar considerando.

lunes, 25 de agosto de 2014

Militares gay, entre la discriminación y la clandestinidad

Óliver no se llama Óliver. Se presta el nombre para salvaguardar su identidad y contar una historia a la que prefiere darle un perfil bajo, subterráneo. Se trata de su romance con un capitán del Ejército. A éste no le gustan las charlas, menos las entrevistas y prefiere responder con lacónicos “sí” y “no”. Por ello, quien toma la batuta de la conversación en un café de la ciudad de La Paz es el joven de no más de 25 años que estudia en una universidad privada.

En la cadena de preguntas y respuestas, Óliver elude brindar más datos personales sobre él y su pareja, quien aparenta más de 30 años. Hasta que suelta la razón de sus reparos: no quiere afectar la carrera militar de su enamorado, a quien en este reportaje se le llamará El Capitán. Empezaron su relación hace poco más de seis años. Se conocieron en un “local de ambiente”. Así llaman, generalmente, los transexuales, lesbianas, gays y bisexuales a las selectas discotecas o sitios de entretenimiento frecuentados por el grupo.

Confesión. Al principio, Óliver no se enteró de la actividad y la institución a la que pertenecía aquel hombre que le atrajo por su porte y sonrisa. El gusto fue mutuo, pasó el tiempo y se hicieron novios. Como todo marchaba viento en popa, decidieron vivir juntos. Entonces llegaron los problemas porque, según Óliver, “no es fácil ser gay, militar y vivir en Bolivia”, afirmación que es compartida por su compañero. Comentan que quieren casarse, tener hijos, salir a la calle agarrados de la mano... Pero tienen miedo que ello implique que El Capitán sea dado de baja, que pierda su trabajo.

Es que las puertas de las Fuerzas Armadas están oficialmente cerradas a aquellas personas que adoptan una opción sexual diferente. Aunque al interior de sus guarniciones, éstas sientan presencia, camufladas en recintos calificados como discriminatorios, machistas y/o verticales por activistas de Derechos Humanos. Informe La Razón se contactó con integrantes del colectivo TLGB (Transexuales, Lesbianas, Gays y Bisexuales) que relataron una porción de lo que implica ser gay en los cuarteles.

“Estos casos de militares homosexuales sí existen, pero en las Fuerzas Armadas se los quiere ocultar”, advierte Loreta Tellería, sentada en su oficina de la zona de Sopocachi. Ella es politóloga e investigadora del Observatorio de la Democracia y Seguridad, y estudia más de una década a la institución castrense. Revela que le informaron que hubo casos en los que autoridades de ésta sancionaron disciplinariamente a efectivos homosexuales, e incluso los llevaron con médicos y psicólogos para atenderlos de lo que creían era algo similar a una “enfermedad”.

Negación. “Por tener una relación con sujetos a los que se denomina de ‘dudosa moral’, se manda a los uniformados homosexuales a las fronteras que hay en el oriente y el altiplano. O simplemente se les da de baja”, comenta otra fuente militar que pide guardar el anonimato. Son “incidentes” que se esconden bajo la alfombra del Ejército, la Fuerza Aérea y/o la Fuerza Naval, que luego son considerados “simples rumores”. Eso sí, remarca Tellería, si un militar quiere ascender en el escalafón debe tener una hoja de vida impecable, o sea cumplir con las exigencias físicas y académicas de la entidad y no tener antecedentes homosexuales.

La Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas solamente se refiere a cargos para varones, aún no adoptó una escritura que incluya la posibilidad de mujeres en la jerarquía, como sucede, por ejemplo, con la Constitución Política. Más aún, el artículo 105 del capítulo séptimo establece que “Los Institutos Militares de las Fuerzas Armadas de la Nación otorgarán Diplomas Académicos en sus diferentes niveles: Profesional, Técnico Superior y Medio a hombres y mujeres, equivalentes a los que otorga la Universidad Boliviana e Institutos y Escuelas de Formación Técnica”.

La Ley 045 Contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación, promulgada en 2010, aún no hizo mella en las normas castrenses. Y parece que ello seguirá así por un buen tiempo. El viceministro de Descolonización, Félix Cárdenas, deja en claro que la aplicación de la normativa para discutir la discriminación de la entidad castrense hacia personas TLGB es un asunto que no está en agenda. “La prioridad es cambiar la formación profesional militar y asociarla con los contenidos curriculares que queremos. No tomamos este tema específico y no está todavía para tratamiento” (leer entrevista en la página 9).

El Capitán del comienzo de este reportaje rompe el silencio en el café de La Paz. Afirma que no quiere ser castigado y mucho menos perder su rango en el Ejército. Confiesa que anteriormente tuvo un problema que lo marcó, cuando sus superiores le dieron un memorándum porque se enteraron de su salida de un boliche frecuentado por gays. Fue un ultimátum y, más que todo, un escarmiento para el uniformado que, desde entonces, decidió manejar con guante blanco la relación con Óliver, especialmente ante los demás.

Hablar sobre homosexuales o lesbianas al interior de las Fuerzas Armadas es un tabú entre militares; no obstante, miembros de la comunidad TLGB aseveran que ellos sí están en los cuarteles, invisibilizados por decisión propia. Al respecto, Marcelo Antezana, excomandante y parlamentario, niega que en sus 35 años de servicio haya escuchado de algún “incidente” de este tipo. “Nunca, nunca en todo el tiempo que estuve en el Ejército he escuchado de algún militar gay”. Y se excusa de dar más información.

El año pasado, cuando el diario cruceño El Deber informó de un acuerdo para que la institución castrense otorgue cupos a transexuales, lesbianas, gays y bisexuales por departamento, tanto los jefes de ésta como el ministro de Defensa, Rubén Saavedra, lo negaron. Este último remarcó que “la Constitución Política del Estado señala que para hacer el servicio militar obligatorio (el conscripto) debe ser varón” y se remitió a los artículos 108 (“Son deberes de las bolivianas y los bolivianos: Prestar el servicio militar, obligatorio para los varones”) y 249 (“Todo boliviano estará obligado a prestar servicio militar, de acuerdo con la ley”) de la Carta Magna.

Laura Libertad es presidenta nacional de la Organización de Travestis del colectivo TLGB. Prestó su servicio militar a los 18 años, en 1989, cuando se enlistó en el Comando General de la Armada de Bajo Següencoma. No se anda con rodeos. “En el Ejército, la Fuerza Aérea y Armada existen homosexuales que no dicen que lo son, son de clóset, son clandestinos, pero allí aprovechan su investidura o su clase para tener relaciones homosexuales con soldados o con otros oficiales. Lo que digo no es ninguna historia de extraterrestres”.

La agrónoma y trabajadora sexual sostiene que entonces no tenía definida su actual orientación sexual; era heterosexual. “Así no hubiera entrado al cuartel y hubiera tenido problemas”. Indica que mantuvo relaciones homosexuales con camaradas (suboficiales, oficiales y sargentos). Para ella, los efectivos gay prefieren mimetizarse porque “si los militares ven a alguien medio amanerado o afeminado, lo hostigan hasta hacerlo desertar. En el Ejército y en las Fuerzas Armadas se ejerce un machismo y un patriarcado muy fuerte”. Aunque ella se salvó de esto.

“Al gay se lo ve como una mujer y por ello se lo denigra y no se lo toma en cuenta porque se tiene la creencia de que el ejercicio de las Fuerzas Armadas solo es para hombres que tienen que ser bien machos, cuando entre ellos igual hay homosexuales. Por eso los gay se dan el lujo de ocultar su orientación sexual, ponerla bajo el mantel o tras la puerta porque es algo clandestino, por lo que muchos homosexuales viven una vida insufrible sin poder manifestar lo que realmente son, y si lo hacen, tienen que dejar de ser militares, y no debería ser así”.

Pero a fines de 2013, las declaraciones del ministro Saavedra provocaron críticas de defensores de Derechos Humanos y de miembros de la comunidad TLGB. Más todavía, desembocaron en la organización de una marcha en enero, bautizada con el lema “No camufles la discriminación”. El representante del centro Capacitación de Derecho Ciudadano, Martín Vidaurre, quien brinda apoyo y asesoría a esta población, rememora que la movilización aglutinó a decenas de personas y prácticamente tocó las puertas del Ministerio de Defensa, en la plaza Abaroa de la zona de Sopocachi. Una de ellas fue Sánder Alarcón.

Él es uno de los activistas homosexuales más jóvenes del país. Tiene 19 años y desde el inicio de su adolescencia decidió no negar su identidad sexual. “Hay tres tipos de homofobia que se deben superar: la interna, cuando uno se cuestiona si está bien o mal lo que hace; la familiar, cuando el entorno más cercano empieza a cuestionar y eso nos hace dudar, y la social, cuando pensamos en el qué dirá de la gente que nos rodea”. Y complementa que todo esto se complica más cuando un gay es parte de las Fuerzas Armadas.

Admite que se preveía que la protesta de enero convoque a centenares, entre ellos uniformados que están de acuerdo con que la entidad castrense se abra a quienes asumen otras opciones sexuales; sin embargo, no fue así. “Fui testigo de la discriminación que sufren los conscriptos gay. Tenía un amigo que hacía de todo por cuidarse de que sus superiores o sus camaradas no se enteren; hasta que supieron de su orientación sexual y empezaron a tratarlo mal”. El muchacho no tuvo otra que dejar la vida cuartelaria.

Tema de opciones sexuales diferentes todavía es tabú en regiones indígenas

La homosexualidad es aún un tema tabú en las comunidades indígenas bolivianas en las que, por lo general, se castiga o persigue a quienes tienen opciones sexuales distintas o se evita del todo hablar del tema, según una investigación del escritor y periodista Edson Hurtado.

Los resultados del estudio están en el libro Indígenas Homosexuales. Un acercamiento a la cosmovisión sobre diversidades sexuales de siete pueblos originarios del Estado Plurinacional de Bolivia, escrito por Hurtado y que será presentado en La Paz.

“La homosexualidad es un tema tabú no solo en comunidades indígenas, sino también en áreas urbanas (...). Pero creo que en el área rural, en muchas comunidades indígenas, aún se generan mecanismos de represión, violencia y persecución a quienes son diferentes e incluso a quienes tocan el tema o pretenden reivindicarlo”, sostuvo Hurtado, en declaraciones a Efe.

El escritor se planteó la investigación como una continuación de su libro Ser gay en tiempos de Evo, publicado en 2011, en el que presentó, en 133 historias, una visión crítica a la diversidad sexual en Bolivia.

Además, tras esa publicación y al ver que “poco o nada se ha escrito” sobre indígenas homosexuales, el autor decidió profundizar esa temática y, para ello, logró el apoyo de la organización Conexión Fondo de Emancipación y del Colectivo Rebeldía.

“Como periodista y escritor, creo que mi único objetivo es contar buenas historias. Por eso me embarqué en esta investigación. Ya había escuchado algunos comentarios de compañeros indígenas con diversa orientación sexual e identidad de género, y me dediqué durante unos meses a buscar más datos”, indicó Hurtado.

El periodista comenzó a reunir historias “como piezas de un rompecabezas”, en un recorrido de seis meses que le llevó a más de una docena de comunidades indígenas en las regiones de La Paz y Potosí, en el occidente; la oriental Santa Cruz, la zona sureña del Chaco y el norte amazónico.

En el viaje pudo entrevistarse con una treintena de personas y realizar unas 200 encuestas sobre diversidad sexual y género, e incluyó en su estudio a las etnias de los ayoreos, afrobolivianos, aimaras, guaraníes, moxeños, pacahuaras y quechuas.

El trabajo de Hurtado no ha sido sencillo, pues al ser un asunto que “no se aborda fácilmente”, se topó sobre todo con la resistencia de los líderes indígenas, quienes evitan de plano hablar del tema “o reaccionan negativamente”.

Hurtado indicó que, por ejemplo, el “jilakata” (jefe, en aimara) de una comunidad del sur de la región andina de Potosí le expulsó del lugar “solamente por tocar el tema”.

Pero, le sorprendió mucho constatar que en la ciudad norteña de Cobija, fronteriza con Brasil, “las diversidades sexuales son menos agredidas y más respetadas” que en el resto del país, por lo que concluyó que en tierras bajas se puede hablar con mayor libertad que en el altiplano.

El libro incluye siete historias en formato de crónica, entre ellas la de La Madonna de Sorata, una transexual que emigró a El Alto, ciudad vecina de La Paz, y que murió con 21 años, víctima de la inseguridad ciudadana “justo en el momento en el que ella, delicada mariposa aimara, desplegaba sus alas”.

Una de las historias que más le impactó fue la que conoció en San Ignacio de Moxos, en el oriente boliviano, “sobre todo por la interpretación que hicieron en el pueblo de un tema como la transexualidad, y de cómo nacen las leyendas en la Amazonia boliviana, a partir de esta clase de hechos”, indicó.

El escritor se siente “satisfecho” por el trabajo logrado y expresó su deseo de que sea “un aporte” al debate y que impulse la socialización de las normas contra la discriminación.

Si bien la ley contra el Racismo y toda forma de Discriminación aprobada por el Gobierno boliviano en 2010 es “una herramienta valiosísima”, hace falta difundirla de una forma más efectiva, sobre todo en las áreas rurales del país, añadió.

sábado, 23 de agosto de 2014

Transexual discriminada

Dayana Durán Saucedo denunció a EL DIARIO que el pasado fin de semana fue discriminada por los propietarios del local “Piratas Bar Grill” ubicado en la avenida Montenegro bloque L número 20 zona de Calacoto en La Paz cuando no le permitieron permanecer en dicho lugar mientras esperaba a un amigo.

Sostuvo que le cerraron el lugar, sin saber cuál era el verdadero problema simplemente suponer que fue por su condición de transexual. Esta actitud dijo que la dejó avergonzada.

Según Dayana ella se desenvuelve en el mundo del modelaje y es una persona prestigiosa en la ciudad de Santa Cruz y lamentó lo sucedido al mencionar que en el lugar había mucha gente que presenció la actitud de los funcionarios de ese local de diversión.

A consecuencia de este abuso, dijo que realizará la denuncia por discriminación en las instancias correspondientes, como ser Derechos Humanos o el Defensor del Pueblo y a su comunidad.

Al respecto la representación de la Organización de Travestis, Transgéneros y Transexuales Femeninas de Bolivia (Otraf-Bolivia) mediante una misiva al viceministro de Descolonización Félix Cárdenas hacen conocer la denuncia “por motivo de transfobia” que fue objeto Dayana Durán Saucedo.

MARCELO Y DANIEL

Marcelo Ricardo Torrez Fuentes y Daniel Arroyo Muñoz celebraron en una amena recepción social el matrimonio civil que contrajeron el 2013 en Barcelona (España).

El encuentro se llevó a cabo en el salón de eventos Brisas del Norte (Cochabamba), donde asistió familia y amigos de los novios.